
El 68% de los internautas españoles cree que la inteligencia artificial será imprescindible en el futuro, pero solo el 29% confía en ella hoy. Esa brecha de 40 puntos entre expectativa y confianza es, según el I Estudio de Inteligencia Artificial de IAB Spain, elaborado con Elogia y presentado este martes en el 2º Encuentro IA(B) Spain, «el verdadero termómetro del mercado».
El estudio, hecho sobre una encuesta a internautas de 16 a 75 años y cruzado con datos de audiencia real de GfK DAM, sitúa en 25,8 millones el número de usuarios únicos de herramientas de IA en España en junio de 2026, un 49% más que un año antes. Pero adopción no es lo mismo que uso profundo: el 52% de los internautas ha usado IA en el último año, y el 85% de ellos se queda en un uso básico, puntual o de apoyo. Solo el 15% la ha integrado en sus rutinas o ha automatizado procesos con ella. La edad marca la diferencia: la penetración va del 79% en la Generación Z al 33% entre los Boomers.
En el reparto de herramientas no hay sorpresas, pero sí jerarquía clara: ChatGPT la conoce el 97% de los usuarios de IA, la usa el 70% y es la preferida del 52%; entre ella y Gemini (85% de notoriedad, 43% de uso) se llevan tres de cada cuatro preferencias. Microsoft Copilot completa el podio con un 20% de uso actual. Los datos de comportamiento de GfK DAM confirman el mismo orden: ChatGPT pasó de 14,3 a 20,4 millones de usuarios únicos entre junio de 2025 y junio de 2026, mientras Gemini triplicó su audiencia hasta 10,2 millones.
Para quien trabaja en comunicación, el dato que más debería importar es otro: el 48% de los usuarios ya emplea la IA en su trabajo, y entre las tareas principales están redactar textos y correos (40%), investigar (33%) y analizar datos (27%) — justo el tipo de trabajo que llena la jornada de un departamento de comunicación. El 90% de quienes la usan en su empleo percibe algún impacto positivo: el 53% dice trabajar más rápido y un 40% considera que ha mejorado la calidad de lo que entrega. El estudio llama «paradoja de la productividad» a lo que pasa con el tiempo que libera la IA: el 47% lo dedica a su vida personal, pero el 46% lo destina a asumir más carga de trabajo.
La monetización va muy por detrás de la adopción: el 87% usa solo la versión gratuita y apenas el 13% paga de algún modo, casi siempre por debajo de 10 euros al mes. La palanca no es bajar el precio, sino la frecuencia: entre los usuarios intensivos, el porcentaje que paga sube al 21%. La misma cautela aparece en la compra: el 65% de quienes han usado IA para elegir un producto no dejaría que un agente comprara por ellos sin supervisión, y el 95% de los usuarios, en general, contrasta en alguna medida lo que la IA les dice. Para cualquier estrategia de comunicación dirigida a estos usuarios, el mensaje de fondo es el mismo que vale para las marcas: la confianza no se da por supuesta porque la herramienta se use mucho — se construye aparte, y más despacio.
