
El Banco de España ha unificado en una sola dirección general las funciones de relaciones institucionales, transparencia y conducta financiera, hasta ahora repartidas entre distintas áreas del organigrama. La Comisión Ejecutiva del banco central aprobó la reestructuración a finales de julio, según consta en la nota informativa publicada por la institución. Al frente de la nueva Dirección General de Relaciones Institucionales, Transparencia y Conducta queda Alberto Ríos, hasta ahora responsable de Conducta Financiera y Billetes.
Inés Calderón, que ocupaba la subdirección general de Relaciones Institucionales y Europeas, asciende a directora general adjunta de la nueva unidad, según su propia ficha en la web institucional del Banco de España, que la sitúa en el cargo desde 2026. La nueva dirección agrupa tres departamentos: Conducta, que vela por el equilibrio entre las entidades financieras y su clientela; Transparencia y Sucursales, centrado en la relación del banco con la sociedad y la educación financiera; y Coordinación, que asume las relaciones con otras instituciones nacionales e internacionales.
El movimiento llega tras la salida de Galo Nuño, director general de Relaciones Institucionales, Europeas y Transparencia desde julio de 2025, que ha aceptado dedicarse a tareas del ámbito universitario y de la investigación, según la propia institución. Doctor en Ingeniería de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid y máster por la Universidad de Stanford, Nuño había pasado antes por la Subdirección General de Economía y por la División de Política Monetaria, con experiencia internacional en el Banco de Pagos Internacionales y el Banco Central Europeo.
La reestructuración arrastra además la salida de Jaime Herrero, director general adjunto de la Secretaría General, después de que el propio secretario general, Francisco Javier Priego, pidiera pasar a una posición de menor peso ejecutivo. Herrero seguirá vinculado al banco como asesor del gobernador en proyectos estratégicos de transparencia —el detalle lo añade elEconomista, que por lo demás recoge la misma nota oficial del Banco de España, sin confirmación independiente adicional sobre este punto. El organismo ha abierto una convocatoria para cubrir tres plazas: la Secretaría General, la Dirección General Adjunta de la Secretaría General y una nueva Dirección General Adjunta para las áreas de datos, con plazo hasta el 21 de septiembre.
En paralelo, la Dirección de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago, que dirige Juan Ayuso, incorpora las funciones vinculadas al efectivo, hasta ahora bajo Conducta Financiera. El banco central vincula este segundo movimiento a la transformación tecnológica del sector de los pagos, no a la reorganización de transparencia que protagoniza Ríos.
Para un banco central, la arquitectura de quién gestiona la transparencia y la relación con las instituciones no es un trámite de organigrama: determina qué información llega a la sociedad, con qué filtro y bajo qué mando único responde. Unificar esa función junto a la conducta financiera —el área que vigila cómo se comporta el propio banco con sus supervisados— coloca ambas bajo una sola cadena de mando, en un momento en que la rendición de cuentas de los reguladores económicos europeos está bajo un escrutinio creciente. No es un cambio que vaya a notar el público general de un banco central discreto por naturaleza, pero sí lo notarán los interlocutores habituales de esa dirección: asociaciones sectoriales, medios especializados y las propias entidades supervisadas, que a partir de ahora tratan con una sola cadena de mando en lugar de dos.
Fuentes
- Nota informativa del Banco de España sobre la unificación de las actividades de transparencia y apertura a la sociedad
- Ficha institucional de Inés Calderón de Anta en la web del Banco de España
