
España cerró el segundo trimestre de 2026 con 2.495.300 parados, 213.300 menos que en el trimestre anterior (un 7,9% menos), según la Encuesta de Población Activa (EPA) que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el 28 de julio. La tasa de paro bajó al 9,87%, casi un punto porcentual menos que en el trimestre previo, y la ocupación alcanzó los 22.779.000 trabajadores.
La rama que agrupa edición, radiodifusión y producción y distribución de contenidos —la clasificación oficial que más se acerca a la industria de los medios— no participa de esa mejora: sus parados subieron de 13.400 a 18.600 personas entre el primer y el segundo trimestre, un 39% más. Es el propio INE quien desglosa esta cifra, en la tabla Parados por sexo y rama de actividad que publica junto a la EPA.
Un dato todavía frágil
Dos límites distintos, y conviene nombrar los dos. El primero: el INE solo ha empezado a publicar este desglose por rama de actividad este año, así que la tabla no tiene todavía el mismo trimestre de 2025 con el que calcular una comparación interanual — lo que se puede sostener hoy es el salto trimestral, no una tendencia consolidada de un año a otro. El segundo: la EPA es una encuesta muestral, sobre unas 65.000 familias, y una rama de actividad tan estrecha como esta —entre 13.400 y 18.600 personas a nivel nacional— es una submuestra pequeña. El INE no publica en esta tabla el coeficiente de variación de esa celda, así que no se puede descartar que parte del salto sea margen de error de la propia encuesta y no un movimiento real del mercado.
El salto convive con presiones que Briefin y Castigo ya ha documentado en el sector: en julio se recogió cómo la web abierta pierde hasta el 40% de su inventario publicitario frente a los entornos cerrados y las respuestas generadas por IA, uno de los frentes que erosiona el modelo de negocio de las redacciones y las productoras de contenido. Que ambos fenómenos convivan en el tiempo no demuestra causalidad — apunta a un contexto compartido, no a una explicación cerrada.
Para la profesión de la comunicación, el dato tiene una lectura directa incluso con esas reservas: mientras el mercado laboral general mejora, la industria que produce y distribuye contenidos afronta su propio ciclo, más duro y más autónomo del resto de la economía. Es un indicador a vigilar trimestre a trimestre, con el margen de error por delante, no una sentencia todavía.
