
La Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) confirmó el pasado 2 de septiembre que Comscore ha renunciado a ejecutar el proyecto de medición de audiencias digitales que la propia asociación le había adjudicado apenas dos meses antes. La decisión deja sin medidor oficial de referencia a una industria publicitaria que lleva años esperando una moneda común para valorar el consumo digital en España.
El 10 de julio, la Junta Directiva de AIMC decidió por unanimidad seleccionar la propuesta de Comscore, ganadora de un concurso que había arrancado en marzo con la publicación del pliego técnico. Menos de dos meses después, la propia AIMC ha tenido que informar de que Comscore no está en condiciones de formalizar el contrato ni de desarrollar el proyecto en el alcance, las condiciones y el calendario inicialmente pactados.
Una reestructuración global, no un problema local
Según explica AIMC en su comunicado, la marcha atrás de Comscore obedece a una reestructuración global de la compañía que ha afectado de forma significativa a sus operaciones y a su plantilla, y que ha limitado su capacidad para desarrollar el proyecto en los términos pactados. La propia Comscore trasladó a la asociación que no sería responsable, ni ante AIMC ni ante el mercado español, asumir compromisos que en este momento no puede garantizar cumplir con el nivel que la industria espera y merece.
AIMC no ha concretado todavía cómo se cubrirá el vacío de medición mientras decide los siguientes pasos. Su Junta Directiva se reunirá en los próximos días para analizar el escenario, y la asociación se ha comprometido a seguir informando de las decisiones que adopte sobre el futuro del servicio de medición digital en España.
Por qué le importa a quien no mide audiencias
Para cualquier profesional que compre, venda o justifique inversión publicitaria digital en España, la ausencia de un medidor con el respaldo del sector no es un detalle técnico: es la vara con la que se negocian presupuestos, se comparan soportes y se defienden resultados ante un cliente. Sin una moneda común reconocida, cada actor puede volver a discutir sus propias cifras, algo que la industria llevaba años intentando dejar atrás. Cada mes sin decisión prolonga una situación transitoria que el mercado ya arrastraba desde que el anterior acuerdo de medición quedó agotado.
Briefin y Castigo ha podido confirmar ahora, a través del comunicado oficial de AIMC, el alcance real de una salida que llevaba semanas circulando sin una fuente que la sostuviera con nombre y apellido.
